Lobo mexicano
Antecedentes
El lobo mexicano, es la raza de lobo gris de menor tamaño en América y la que habita más al sur. Como ha ocurrido con lobos en otras partes del mundo, al lobo mexicano se le ha perseguido intensamente en nuestro país, principalmente mediante cacería ilegal y por medio de campañas de envenenamiento. La destrucción de los bosques y pastizales templados del norte de la República Mexicana, que constituyen su hábitat, contribuyó también a que a mediados de los años 70’s se volviera muy escaso, llegando prácticamente a desaparecer. Hoy sólo se conoce con certeza la situación de los lobos mexicanos que se encuentran en cautiverio.
El Regreso que se busca
• Después de años de esfuerzo y trabajo en zoológicos y centros de reproducción de EE.UU. y México, la población de lobos mexicanos en cautiverio se incrementó, calculándose que actualmente hay alrededor de 350 animales.
• Grupos de conservacionistas e investigadores, en coordinación con el gobierno federal, reconocen la necesidad de desarrollar una estrategia conjunta para recuperar la especie y regresarla a parte de su rango original de distribución.
• Se identifican los últimos remanentes de hábitat original de la especie en la Sierra Madre Occidental, con una cantidad de presas silvestres suficiente, en donde puede ser re introducida una población de lobo.

Jaguar del norte
El jaguar es el felino más grande del continente americano y una de las especies en peligro de extinción que Naturalia, A.C. busca proteger. Su distribución en México va desde las selvas del sureste, hasta los ecosistemas áridos de Sonora, muy distintos a lo que imaginamos cuando pensamos en el hábitat de este imponente depredador.
Para conservar al jaguar en Sonora, Naturalia, A.C. realiza una serie de actividades que tienen como fin proteger su hábitat y ayudar a las comunidades rurales e indígenas a explorar formas de convivencia con el jaguar y otros grandes carnívoros.
Bacatete
La más chica y vulnerable de las poblaciones de jaguar en Sonora es la de la Sierra Bacatete, en el territorio de la tribu Yoeme (Yaqui). Naturalia, A.C., a través del proyecto “Reservas hermanas para el Jaguar”, colabora desde 2007 con las autoridades tradicionales de la tribu y con la asociación civil de mujeres yoeme Jamut Boo’o (“El camino de la mujer”) para fortalecer su capacidad de conservación y llevar educación ambiental a miembros de la tribu. El fin de este proyecto es desarrollar un plan para el establecimiento de una reserva comunitaria para el jaguar, manejada por las autoridades y miembros de la tribu y en coordinación con la Reserva del Jaguar del Norte.

Río San Pedro
La Cuenca del río San Pedro se ubica en el noreste del Estado de Sonora, en los municipios de Cananea, Naco y Santa Cruz. Tiene una superficie total de 7,600 km2, de los cuales 1,800 km2 corresponden al territorio mexicano y el resto a los Estados Unidos de América. Es un río que nace en las cumbres de las “islas del cielo” y su corriente fluye de sur a norte hasta desembocar en el río Gila al suroeste de Phoenix, Arizona. La región también conocida como archipielago madreano, cuenta con las sierras donde se captan los mayores escurrimientos: Sierra San José al norte, Sierra de Los Ajos al este, la Sierra La Elenita y La Mariquita al oeste, y al norte próximo a la frontera internacional con Estados Unidos una pequeña parte de la Sierra Huachuca, en Arizona.
En esta región donde confluyen los desiertos de Sonora y Chihuahua, se encuentra inmersa la cuenca del río San Pedro, considerada como uno de los centros de mega diversidad de interés mundial para la conservación.
Buscamos contribuir a la conservación de la cuenca y su importante flujo de agua para la vida silvestre, los hábitat ribereños y los seres humanos ahí asentados.

Reforestación
A finales del 2002, Naturalia, A.C. decidió iniciar un proyecto de reforestación, con efectos inmediatos en la zona metropolitana de la Ciudad de México y áreas rurales aledañas. Nuestro objetivo principal ha sido desde entonces, generar un espacio abierto a la participación ciudadana que permita generar una consciencia activa en el cuidado y rescate de nuestros bosques.
Actualmente hemos fijado nuevos objetivos y ahora, gracias al compromiso de diferentes actores del sector privado y la sociedad civil, hemos podido ampliar el cuidado de las zonas forestales en otros estados como Nuevo León, Jalisco, Querétaro, Hidalgo y Puebla. Unidos logramos el rescate de nuestras áreas naturales, que son responsabilidad de todos.Cada año que pasa las grandes Ciudades de México cada vez se encuentran más pobladas y contaminadas, con este crecimiento urbano constante se generan fuertes presiones hacia las áreas naturales protegidas y suelo de conservación, reduciendo con ello su territorio.Esto genera consecuencias graves como la reducción en servicios ambientales generados por estos espacios verdes como: falta de agua, más contaminación en el aire, desaparición de especies silvestres, aumento de inundaciones, entre muchas otras.
Buscamos mantener y recuperar la cobertura forestal del Valle de México con la reforestación anual de al menos 100,000 arbolitos de especies nativas con beneficios tales como: evitar la erosión, captura de CO2, liberación de oxígeno, infiltración de agua a los mantos freáticos y mejorar la calidad de los escurrimientos que fluyen hacia el Valle de México.

Janos
Las praderas que se ubican al noroeste del estado de Chihuahua, dentro de los municipios de Janos y Casas Grandes, constituyen el remanente mejor conservado en México, de los pastizales que alguna vez se extendieron ininterrumpidamente desde el sur de Canadá hasta el centro del país.
El área, considerada como una región prioritaria para la conservación por diversas instituciones nacionales e internacionales, es una vasta planicie con algunas colinas aisladas y dispersas, algunos arroyos intermitentes y se localiza al este de la Sierra Madre Occidental.
Esta área es de gran importancia porque alberga la mayor colonia de perritos de las praderas que queda en Norteamérica, roedores de hábitos excavadores y coloniales, exclusivos de esta región del planeta. La importancia de esta especie radica en que es clave para el funcionamiento natural de el ecosistema de la pradera, ya que con sus hábitos favorecen el ciclo de vida de más de cien especies animales típicas de los pastizales.
La idea principal es ayudar a los habitantes locales a entender que conservar esta pradera es lo correcto, y puede asegurar su bienestar, al brindarles otras alternativas de uso no destructivo (como el ecoturismo) que podrían, incluso, generarles mayores ingresos que los que actualmente obtienen con el desarrollo de las actividades productivas tradicionales en la zona.


